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Cap. 1 – RAYOS DE SOL

1er capítulo, escrito por mí de la novela conjunta llevada a cabo por las participantes del grupo de Facebook Aquelarre Romántico. Para seguir la novela ir a la siguiente página: https://www.facebook.com/groups/538035753041320/

 

_____________________

tinte-en-casa05Silvia se mordisqueó una uña mientras leía con atención la caja del tinte para pelo que se acababa de aplicar. Era la primera vez que se teñía, bueno, en realidad se había hecho mechas alguna vez, y a los 16 se había puesto todo el pelo de color rojo, pero desde entonces siempre había permanecido de tono castaño claro. Según las instrucciones del potingue de perfumería, su cabello sería del tono de los rayos del sol al amanecer. Resopló sin demasiada convicción, probablemente porque tampoco tenía mucha idea del color de los rayos del sol por la mañana, a esas horas prefería estar durmiendo que evaluando la tonalidad del astro rey.

Se dirigió a la cocina y comprobó el estado de la tarta de manzana que tenía en el horno y que estaba cocinando para el cumpleaños de Marta, su mejor amiga. Lo celebraba hoy en su casa, y semanas atrás se había comprometido a llevar ella el pastel con las velas. Sabía que tal vez, su tarta de manzana con canela no era el típico dulce de cumpleaños rebosante de nata y fondant, pero era el postre favorito de su amiga, y se lo estaba preparando con todo su cariño.

Empezó a mover las caderas al ritmo de la última canción de Shakira y Carlos Vives que sonaba en la radio mientras comprobaba el grado de cocción del pastel, hasta que cruzó por su mente el recuerdo de Marta anunciándole la presencia de Diego en la fiesta. Se enderezó con cara de frustración, apagó el horno y lo cerró de una patada. Diego era la pareja de baile de Marta en clases de Bachata: Moreno, apasionado, atlético, simpático… un dios latino con el que, a priori, no le daba la sensación de tener nada en común por mucho que su amiga estuviera insistiendo en emparejarlos. Lo de hoy era una especie de cita a ciegas, aunque Silvia sospechaba que el pobre mozo no tenía ni idea de lo que su compañera de baile pretendía. Para ella había sido mucho peor, Marta se había desvivido por describirle todas las bondades del bailarín acompañadas de una bolsa en la que había uno de los vestidos más entallados que poseía su amiga y un tinte para el cabello llamado Rayos de sol al amanecer, porque según ella, su pelo parecía mortecino y sin vida.

Y allí estaba ella, con el pelo en una redecilla y un vestido de color vino que aunque resaltaba mucho (muchísimo), su pecho, destacaba excesivamente sus caderas. Intentó mirarse por todas partes por enésima vez antes de dirigirse al salón para acabar de esperar a que se hiciera la hora. Tamborileó los dedos en la barra de madera que separaba la cocina del salón. En ella descansaba el ramo de flores que no habían pasado a buscar por la floristería. A veces ocurría, le hacían un encargo maravilloso y alguien lo dejaba olvidado en su tienda. Siempre intentaba adivinar el porqué de aquello, tal vez era un regalo fácil y finalmente la persona que lo encargaba encontraba algo mejor, tal vez era una manera de pedir perdón de la cual se arrepentían en el último momento, quizás un presente de cumpleaños tardío cuyo solicitante realmente se olvidaba de recoger. Silvia solía inventarse rocambolescas historias sobre esos ramos olvidados, al final le daba tanta pena tirar sus queridas flores, que se los acababa llevando a casa para darles una segunda oportunidad. Después de todo nadie cuidaría de sus flores como ella.

Sonrío para sí mientras arreglaba los pétalos de una de ellas, cuando volvió a pensar en Diego. Se reprendió a sí misma, no valía la pena estar nerviosa. Sería un chico majo, hablarían un poco, Silvia se quedaría bloqueada de la vergüenza, se crearía un silencio incómodo y ambos huirían a sus respectivos rincones. Justo dónde debían estar. Marta llevaba intentando emparejarla desde hacía varios meses ya. Si no era con su primo, era con su nuevo compañero de trabajo, o con el repartidor de pizzas. Decía, que Silvia era demasiado tierna y divertida como para estar sola, y que si ningún hombre se había dado cuenta de ello hasta el momento era porque era demasiado tímida como para dejarse ver. En realidad ella se sentía mucho más cómoda fuera del trato personal, y no solo era cosa de la interacción con chicos, que siempre le había costado, sino que era un rasgo de su personalidad en general. No le gustaba mucho hablar, y cuando nacieron los chats e internet vio su salvación en ellos. Por desgracia, las relaciones interpersonales no habían avanzado tanto como para que todas se hicieran a través de una pantalla de ordenador. Tal vez por eso se había dedicado a la jardinería y había abierto su tienda de flores. Con sus plantas solo tenía que conversar si era necesario, y la mayoría de sus clientes se limitaban a pedirle un tipo de ramo o elegir un centro, pagar e irse.

Volvió a tamborilear los dedos y posó la vista en su ordenador… Le daba muchísima pereza conocer a Diego, sin embargo, había algo que la llamaba desde hacía mucho tiempo y que todavía no se había atrevido a hacer. Se bajó del taburete en el que estaba sentada y se acercó despacio hacia el sofá. Se sentó y presionó el botón de “on” y volvió a pasear los dedos, pero esta vez en la superficie de la mesa de cristal. Tal vez si ella misma conseguía una cita, Marta dejaría de atosigarla con la infatigable búsqueda del hombre ideal.

Entró en internet y tecleó la dirección de la página de ligoteo más anunciada en televisión: Tipsy Cupido. Se mordió el labio inferior sintiendo que se estaba volviendo majara por momentos. Tal vez el vestido de Marta le estaba apretando demasiado y empezaba a no tener riego sanguíneo en el cerebro, tal vez el acusado escote le hacía sentirse valiente, o tal vez estaba harta de no recibir nunca ningún ramo de flores. No tenía ni idea de porqué por fin se había decidido a investigar esa página que tanto la llenaba de curiosidad, pero se puso a ello.

Los datos principales eran fáciles: qué buscaba, fecha de cumpleaños y ciudad. Vale, algo básico para empezar a buscar su media naranja. A medida que fue avanzando por la página las preguntas se volvíeron más íntimas y complejas, pero… ¿quién era ella para cuestionar la matemática del amor? Así que rellenó su perfil, aunque había preguntas de las cuales no tenía ni idea de las respuestas:

– ¿Qué te llevarías a una isla desierta?

¿A más gente?

– ¿Cómo definirías tu relación con tus compañeros de trabajo?

Nula. No tengo compañeros

– ¡Atención! Lo que pongas a continuación completará tu frase de perfil: “Hola soy Silvia, me acompañas a…

Silvia frunció las cejas pensativa. Estaba claro que debía ser original, ya que estaba segura de que la mayoría de las personas de Tipsy Cupido habrían puesto cosas clásicas como “conocer mundo”, “una cena romántica”, “dar una vuelta”. Hasta ella que era una patosa en todo el tema del cortejo y el amor, era consciente de que esa frase importaba mucho. Debía llamar la atención. Se quedó mirando al infinito devanándose los sesos, hasta que sin saber muy bien porque, le vino a la cabeza.

Cazar cocodrilos

Rio sobre su propia gracia y pataleó al suelo plenamente satisfecha de que por una vez su creatividad, no relacionada con las plantas, la ayudara en el arte del amor. Con una sonrisa en la boca, dio al botón de avanzar y llego, por fin, al último paso: La foto. Buceó por su Facebook hasta que encontró una en la que salía decente y… voila, ya tenía su perfil acabado. Lo supervisó por encima y pensó que no había quedado tan mal después de todo. Tenía unas cuantas aficiones, algunos rasgos de personalidad para que nadie se llevara sorpresas, una frase creativa y una foto adecuada. Sin dejar de sonreír se abrazó las rodillas y se quedó mirando unos segundos la pantalla. Nada. Actualizó un poco la página y nada de nada. Se llevó la mano a la barbilla y la dejó reposar allí unos segundos. Estaba claro que había sobreestimado el poder de Tipsy Cupido. ¿Qué debía hacer? Paseó por las páginas y descubrió una pestaña en la que le sugerían varios futuros amores de su vida. Miró sus perfiles con bastante interés, y se fijó en el de un chico de 32 años llamado Alejo. Era moreno, tenía una mirada muy bonita de color verde y decía que era veterinario. Plantas y animales la cosa pintaba bien. Se preguntó qué diablos hacía un chico como él en un lugar de citas como ese, pero luego recordó que ella misma acababa de crearse un perfil.

Según ponía su ficha de Tipsy Cupido, podía enviarle un flechazo, o empezar una conversación con él por el chat. Se retorció las manos pensando cual era la mejor opción, y finalmente pensó que para empezar a probar la página lo mejor sería mandarle el inocente toque con el que no era necesario ni hablar, a ver cómo reaccionaba él a su perfil. Al darle al botoncito virtual se sintió poderosa y femenina. Era una estupidez y una tontería, y probablemente una gilipollez también, pero teniendo en cuenta sus nulos acercamientos al sexo opuesto de los últimos meses, ese pequeño paso, le pareció grandioso.

Con la satisfacción recorriéndole el cuerpo se levantó para dirigirse al baño y lavarse el potingue decolorante de la cabeza. Estaba a mitad de camino cuando escuchó el sonido de su teléfono móvil, dio unos cuantos rápidos pasos hasta llegar de nuevo a la mesita del salón y lo cazó al vuelo.

-¡Hola Marta!

-¡Hola guapísima! ¿Cómo vas?

-Estoy casi lista.

-¿Llevas el vestido?

-Sí.

-¿Y qué tal te queda?

Silvia meditó unos segundos.

-De cintura para abajo parezco una salchicha.

-¡No digas tonterías! Tienes un culo estupendo, empieza a creértelo.

-Solo me lo dejo puesto porque no me desagrada del todo.

-Vas a estar genial. A Diego le vas a encantar.

Silvia resopló con impaciencia al recordar esa cita a ciegas.

-Oye de verdad que no creo que…

-Ya verás, es encantador. Le vas a gustar, deja de quejarte.

-Eres tú la que se contonea con él cada semana. ¿No le gustarás tú?

-¡Que va! Solo somos amigos.

-Ya.

-Le he hablado de ti.

-¿Qué has hecho qué? –todas las alarmas se dispararon en el cuerpo de Silvia.

-Le he dicho que eres empresaria, que te gustan las flores, que eres muy simpática y que no has tenido mucha suerte con los tíos.

-¡Oh por Dios! –Se llevó una mano a la cara y se la tapó horrorizada ante el perfil sesgado que había dado su amiga-. Creo que me voy a quedar en casa.

-¡Oye! –se quejó-. ¿Y qué pasa con mi tarta?

-Te la llevo y me piro.

-Ni hablar, te voy a secuestrar.

-¿Solo llamabas para chequear si iba bien vestida?

-Solo llamaba para saber si tenías mi tarta controlada.

-Controladísima.

-¡Genial! ¡Nos vemos en una hora amore!

-¡Un beso!

Colgó y se quedó agarrada a su teléfono móvil unos segundos. Aquella tarde iba de mal en peor. Estaba pensando en ello cuando desde su ordenador le llegó un sonidito de notificación que no tenía identificado. Se rascó la cabeza extrañada y se dirigió despacio al portátil para ver qué había ocurrido.

En la pantalla aparecía una ventana emergente que le indicaba que tenía un mensaje en su buzón de Tipsy Cupido. De nuevo todas las alarmas se dispararon pero esta vez casi hasta percibió serpentinas de fiesta e ilusión en el interior de su cabeza. ¿Sería Alejo? Abrió el mensaje y la decepción la sacudió un poco al comprobar que el mensaje no era de su flechazo, sino de Alberto, un chico castaño, de ojos marrones, de 34 años y biólogo.

ALBERTO_JC DICE: Hola Silvia, ¿Conoces algún buen lugar para cazar cocodrilos por tu zona? Por la mía no hay ninguno.

 

Silvia rió para sí misma, y una pizca en voz alta también. Alberto parecía majo y le encantó ver que su frase de los cocodrilos había surtido el efecto que ella esperaba. Se mordió el labio, se apartó un mechón de pelo que le molestaba en la oreja y se decidió a contestar.

SILVIA_MY DICE: La verdad es que cuestan de encontrar. Si estuviéramos en Estados Unidos tendríamos uno en cada alcantarilla.

La respuesta no se hizo esperar.

ALBERTO_JC DICE: ¿Me estás invitando a ir a Estados Unidos de Caza? Creo que es el plan más impresionante que me han propuesto en esta web.

SILVIA_MY DICE: En realidad creo que mi presupuesto no me da para llevarnos a los dos a América.

ALBERTO_JC DICE: Es una lástima. Sin embargo conozco una cafetería en la que hacen todos los bollos yankees que te puedas imaginar.

SILVIA_MY DICE: ¿Me estás invitando a un bollo?

ALBERTO_JC DICE: No sé, ¿Te dejarías invitar?

¡PANIC ATACK! ¡PANIC ATACK! Se subió al sofá de un salto y se llevó las manos a la cabeza. ¿Qué había hecho? ¿¡Qué!? ¿Por qué se metía en esos embolaos? ¡Con lo tranquila que estaba ella! Se bajó de otro salto, se rascó la cabeza de nuevo con más insistencia y observó la pantalla del ordenador sin saber qué hacer.

ALBERTO_JC DICE: ¿Hola? Oye Silvia, no quería asustarte. No hace falta que quedemos si no quieres, la verdad es que odio bastante los chats, pero entiendo que sea muy precipitado. Olvida lo que te he dicho.

Estaba empezando a sudar, notaba un calor que le emanaba de la cara y le bajaba por todo el cuerpo. Alberto no la había ofendido, solo la había bloqueado momentáneamente. Para salir del atolladero, escribió lo primero que le vino a la cabeza.

SILVIA_MY DICE: ¿Por qué odias los chats?

ALBERTO_JC DICE: Porque todo se malinterpreta. No puedes dar tonos a las frases, y a veces la gente se piensa que estás siendo borde cuando no es tu intención.

SILVIA_MY DICE: Tienes razón. Aunque yo no odio los chats.

ALBERTO_JC DICE: Estaría encantado de seguir chateando contigo Silvia. Si tú quieres, claro.

Volvió a bailar mentalmente, porque el biólogo de ojos castaños parecía totalmente encantador. Notó un picorcillo en la cabeza que la inquietó aunque no supo exactamente de qué se trataba. Miró el reloj del pc y vio que tenía que ponerse en marcha para ir a la fiesta de Marta o sino llegaría tarde.

SILVIA_MY DICE: A mí también me gustaría saber más de ti, pero ahora tengo que irme. ¿Qué te parece si hablamos un poco más tarde?

ALBERTO_JC DICE: Genial. Pásalo bien.

SILVIA_MY DICE: Y tú.

game-of-thrones-season-6-emilia-clarke-khaleesiCerró la tapa del portátil y con rabia volvió a rascarse por debajo de la redecilla. En ese momento se dio cuenta de qué era esa sensación tan inquietante. Estaba sudando, pero el calor no emanaba de su cara, sino de su cabeza. Miró con pavor de nuevo el reloj y se dio cuenta de que llevaba con el tinte puesto 20 minutos más de los que debía. Casi sin respiración se fue corriendo hacia el baño y metió su cabeza como pudo en el lavamanos para deshacerse del pringue del color del amanecer, rezando a todos los dioses que conocía para que el desastre no fuese absoluto. El agua fresca le sentó de maravilla y por un segundo tuvo la certeza de que todo iría bien. Hasta que levanto el cuello y se contempló al espejo. Su boca siguió el mismo recorrido que las gotas de agua que resbalaban por su rubio pelo. Solo que no era del color de los rayos del sol, sino que eran de un rubio platino rallando el blanco albino. Más que una diosa rubia, parecía una Khaleesi trasnochada. Las lágrimas subieron a sus ojos, porque además, el aspecto del pelo no era nada bueno, era como si se hubiera teñido cien veces el pelo, se lo hubieran quemado y lo hubieran vuelto a teñir. Y ahora ¿Qué se suponía que iba a hacer?

 

 
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Publicado por en 23 agosto, 2016 en Relatos

 

CrossOver: ¿Estás ahí?

Bueeeeeeeeeeenas!

 

Feliz día del trabajador…

2015-03-07 18.51.53

 

Y de la madre….

pensamientas-para-mi-madre

Y al lio!!!

 

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Esta semana me tocaba un relato que se basaba bastante en escribir lo que me diera la gana, 450 palabras de género sobrenatural en el que debía aparecer alguien hablando por teléfono. Esas eran las únicas premisas, la voz era a mi elección y la segunda característica también. Es posible que, de casualidad, haya añadido alguna característica extra de lista pero… como todo era ambiguo y laxo he decidido que simplemente escribiría una historia que me gustara y ya está. Además, son 450 palabras, así que voy a publicar solo mi relato sino me saldrá un post ilegible de largo. Susana Bielsa y Carolina Bensler han estado publicando estas semanas, y además relatos muy buenos, porque son unas cracks como la copa de un pino (la primera lleva media semana en valencia firmando libros y la segundo lleva unos meses ilustrando súper-héroes de Marvel, no os digo más!!) Para ver sus webs y leer sus relatos solo tenéis que pinchar en sus nombres.

 

Yo por mi parte, os dejo mi relato:

 

-Paula, suelta el móvil y ven aquí de una vez.

Paula gira la cabeza con el teléfono todavía pegado al oído, susurra una rápida despedida y con mala cara se acerca a su amiga que está sentada en el suelo.

-Que pesada, ni que la oui-ja se fuera a ir…

-Tú sí que eres una pesada con el novio ese tuyo.

-Eres una envidiosa.

Sara pone cara de impaciencia. Hace semanas que planean la noche de hoy y está deseando empezar. Tienen la casa para ellas solas y su sesión de espiritismo.

-Como si me importara lo más mínimo. Haz el favor de sentarte y poner el dedo en el vaso.

-Voy, voy –se sienta cruzando las piernas y alarga la yema de sus dedos-. Estás muy insistente. No sé qué esperas.

-Pues… hablar con… alguien.

-Pues empieza, o los espíritus se van a ir del aburrimiento.

Sara da un manotazo al interruptor de la luz y se quedan a oscuras, cierra los ojos y su amiga la imita, concentrándose en las energías que deberían sentir. Ambas notan un escalofrío, por lo desconocido, por la falta de luz, por la corriente de aire que se ha filtrado de la ventana y por un cuarto elemento que no se atreven a descifrar.

Sara comienza a hablar a los fantasmas que supuestamente estén presentes y les apetezca hablar con ellas y Paula se ríe por dentro, porque duda que a ninguno les pueda resultar interesante hablar con dos chicas de 16 años.

Poco a poco el vaso empieza a moverse acallando el discurso de Sara y haciendo que abran los ojos con sorpresa. El recipiente aumenta su velocidad mientras construye una única palabra:

“DESAPARECED”

Ambas apartan la mano en cuanto se queda quieto en la última letra, y la anfitriona vuelve a encender la luz con lividez. De pronto, Paula empieza a carcajearse y se tumba en el suelo rodando de risa.

-¡Vaya cara! Te lo has creído. Tía, te he acojonado viva –se retuerce por el suelo todavía entre risas- Tendrías que haberte visto la cara, en serio.

-Voy al baño, y deberíamos pensar en cenar ¿O piensas matarme de hambre e invocarme luego? -se levanta del suelo y sale con aire digno de la habitación dejándola en silencio.

-Es una niñata estúpida –dice una voz que solo Sara escucha.

-No ha sido ella la que ha movido el vaso ¿Verdad?

-No, he sido yo.

-Sí que es estúpida sí.

-¿Quieres que le dé un susto en el baño?

-No, mejor no la dejes dormir tranquila esta noche, por mentirosa.

-Eso está hecho compañera.

Y Sara se imagina a esa presencia que la acompaña desde los 4 años echándose en la cama con aire despreocupado.

 

¿Ha sido lo suficientemente sobrenatural? A ver que le toca la semana que viene a Carolina…

 

“Un relato de 200 palabras (oh dioses) de género de aventuras (pobrecilla), narrado en primera persona (bueeeeno…) y en el que debe aparecer alguien leyendo una novela romántica y alguien cantando y desafinando” 

Fácil, fácil no es tampoco… pero pensad que podría haber si do peor…. podría haberle tocado un velociraptor!!

coyotecomida

 
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Publicado por en 1 mayo, 2016 en Relatos

 

Escena Éire – Robert de Todos los nombres de Irlanda

ALERTA!! ESTE TEXTO ES UN SPOILER SI NO HABÉIS LEÍDO EL LIBRO HASTA EL FINAL.

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novela romanticaNos alejamos calle abajo y empiezo a ser totalmente consciente de todas las sensaciones que está experimentando mi cuerpo. Los tacones me duelen a rabiar y tengo que empezar a girar el pie ligeramente para intentar paliar la incomodidad. Siento como un nudo de nervios, pequeños y apretados como un enjambre de abejas o un nido de serpientes se me instala en el estómago. No quiero, pero he empezado a sudar. Suspiro intentando relajarme pero lo cierto es que prácticamente no lo consigo. Siento la tentación de echar la vista atrás y ver cómo he dejado a mis amigos, pero no puedo. He tomado una decisión y he de ser consecuente, esta historia con Robert tiene que terminar ya, me lleve a dónde me lleve. Si volviera la vista y viera a Sergio y a Cata, creo que echaría a correr y no sé en qué dirección.

La excitación y la euforia que me provocaba ir a casa a pasar la noche con mi director de cuentas se han esfumado. Solo queda un sordo y vago recuerdo de cómo me sentía en el Karaoke, casi como los acordes lejanos de una canción familiar escuchada a lo lejos. Me apetece volver con ellos, pero… Robert está aquí y la atracción que su persona ejerce sobre mí me impide volver sobre mis pasos. Chasqueo la lengua con impaciencia, pero no porque tenga ganas de acabar con esto, sino porque tengo ganas de acabar con este sentimiento que me nubla. Los últimos días han sido una pesadilla. Demasiadas emociones, demasiadas sensaciones. Todas pensaba que enterradas hace tiempo, pero es tenerlo a mi lado, escucharle hablar y siento como si la tierra temblara bajo mis pies, siento como si todo mi universo se pusiera patas arriba. ¿Y si hubiese todavía una oportunidad de hacer las cosas bien?

-Lo siento mucho.

-¿Qué?

La frase tiene sentido y de hecho no esperaba que otra saliera de su boca, pero estoy tan concentrada en mis propios pensamientos que en ese instante no capto a qué se refiere exactamente.

-Siento haberte perseguido estos días, pero necesitaba hablar contigo. De verdad que lo necesitaba.

-¿Te sentías solo en San Valentin?

Robert rio con sarcasmo dedicándome una mirada que hizo que una campanilla imaginaria de advertencia sonara en mi cabeza.

-No solo en San Valentín. Llevo echándote de menos meses.

Resoplo porque aunque quiero creerlo no confío en él. Resoplo porque quiero creerlo. Resoplo porque tengo miedo de que si digo o hago otra cosa note esos sentimientos.

-¿Qué quieres Robert?

-Ya te lo he dicho. Solo hablar.

-Pues habla de una vez.

-Fui un gilipollas.

-De hecho me da la sensación de que en eso no has cambiado mucho.

-¿Qué quieres decir?

-La escenita de antes ha sido un poco patética, la vedad.

No le gustaba cómo había tratado a Cata, ni cómo había tratado a Sergio… ni cómo la había tratado a ella.

-Joder, lo siento. Tienes razón –parecía que después de todo estaba más predispuesto que normalmente a bajarse los pantalones-. Es que ese capullo me ha puesto de los nervios… ¿Es tu novio? –y veo cómo una angustia corrosiva se le planta en la cara, dándole un aspecto casi desvalido. Desvío la mirada porque me emociona verlo de esa forma por mí.

-No, no estamos saliendo. Pero en cualquier caso no sería asunto tuyo.

-Pues si no es nada tuyo, entiendo que no tenía que meterse en nuestras cosas. Ni Cata tampoco. No tienen ni idea de lo que hemos tenido.

-Déjalo ya, por favor –cierro los ojos con amargura porque todavía soy capaz de recordar los buenos momentos juntos y lanzo una maldición porque, a pesar del tiempo, los malos no han conseguido eclipsarlos.

-No, no lo quiero dejar. De eso quería hablar –me roza el brazo con la mano y siento como la piel se me pone de gallina hasta el hombro-. Joder Éire, no he tenido con nadie lo que tuve contigo. No he conocido a nadie como tú. Con tu energía, tu positividad, tus locas ganas de vivir. Sé que fui un imbécil y que no me merezco ni que me dirijas la palabra. Me porté tan sumamente mal que solo puedo darte las gracias por haber accedido a hablar conmigo. Ni siquiera sé qué coño decirte para no parecer estúpido.

Me paro en medio de la calle, básicamente porque estamos llegando a mi portal, aunque no pienso decírselo. No estoy nada segura sobre cómo acabaría la noche si le hago subir a mi piso. Así que dejo que piense que simplemente me he parado para concentrarme mejor en su discurso.

-La verdad no creo que puedas decir nada. Son… demasiadas cosas que perdonar.

-Te quiero.

Por un momento casi me caigo de mis tacones. Estaba intentando encontrar una postura cómoda y esa confesión a bocajarro me ha hecho perder la concentración, o el equilibrio, no sé. Realmente siento que las piernas me han empezado a temblar. Odio sentirme tan débil con él. Odio sentir que no tengo armas contra él.

-¿Pero qué dices?

novela romantica-Que eres el amor de mi vida. Que fui un completo energúmeno al acostarme con todas esas tías. No te llegaban a la suela de los zapatos. Fui un descerebrado y no supe valorar lo que tenía al lado. Te juro que te quise en todo momento igual que te quiero ahora… Solo que… pensaba que necesitaba más cosas, pero no. Este tiempo sin ti me ha hecho darme cuenta de que eres la única persona que quiero tener a mi lado. Te juro que no volverá a pasar jamás.

Me quedo callada mirándolo porque veo la desesperación en sus ojos, veo el sudor en su frente. Sé cómo es y lo que le está costando decirme todo esto… pero… es que no le creo. Hacía años que no nos veíamos, cualquiera diría que es momento de pasar página. De olvidar lo que pasó, aunque solo sea por mantener una relación cordial. Pero de repente lo recuerdo todo. Recuerdo la llamada, recuerdo sus mensajes, sus emails, recuerdo el vacío en mi estómago, recuerdo los lamentos, los gritos y las disculpas, las peleas y la frustración.

-De verdad, Éire, por favor –me coge de los hombros y el tacto de sus manos sobre mis brazos hace que me empiece a hervir la sangre. Noto su aliento mezclado con el olor a tabaco del cigarro que sé que ha fumado hace poco y toda yo me revuelvo, porque esa cercanía, a estas alturas, me resulta incómoda-. Te prometo que esta vez será diferente, te prometo que estaré más pendiente de ti, que haremos cosas. Te prometo que viajaremos e iremos al teatro, te prometo que me esforzaré por hacer cosas juntos, por encontrar tiempo para nosotros. Me esforzaré para que seamos felices. Lo fuimos una vez ¿No te acuerdas?

Estoy demasiado concentrada en intentar asimilar todo lo que dice, así que cuando se acerca más a mí y me besa, me pilla totalmente por sorpresa. Sus labios son cálidos y familiares, y casi como si fuera un proceso automatizado por mi cuerpo, se lo devuelvo. Sin embargo algo no funciona. Mis manos se han aferrado a su cuerpo pero no es como lo esperaba. Últimamente estoy acostumbrada a unos brazos más fuertes y a un torso más amplio, es como si Robert, de pronto, me resultara escaso. La nicotina de su aliento me invade las fosas nasales y su lengua ya no resulta tan nativa de mi boca como lo era en el pasado. Mi conciencia y mi cerebro reconectan de nuevo y me doy cuenta de sus palabras… ¿Se va a esforzar? ¿Estar conmigo resulta un esfuerzo? ¿Fuimos felices? La impotencia, el odio y la rabia crecen en mi interior y explotan. Le doy un empujón tremendo alejándolo de mí y acto seguido le estampo una bofetada que le cruza la cara. Por él. Por lo imbécil que es. Por venir a hacerme perder el tiempo. Por perseguirme. Por no dejarme estar con las personas que quiero.

-¡Por Cata y Sergio!

-Joder –trastabilla un poco y me mira con una ira que no había percibido en él jamás y que solo consigue encenderme más-. ¡Serás zorra!

Noto cómo la ira se esparce lentamente por mi cuerpo con un aleteo nervioso y brutal. ¿Zorra yo? Yo que lo he dado todo, yo que me dejé la vida en que todo funcionara. Yo que fui la que sufrí, la que se pasó meses hecha una mierda. Yo que intenté perdonarle. Yo que me he prestado a escucharle. Noto que la ira me domina, y antes de darme cuenta le planto un puñetazo en la nariz que suena muy muy mal. Esta vez es él el que retrocede un par de metros llevándose las manos a la cara que pronto empieza a estar cubierta de sangre.

-¡JODER! ¡HOSTIA PUTA! ¡ME HAS ROTO LA NARIZ!

-¡Esta por mi gilipollas!

Me doy la vuelta y corro. Corro para alejarme. Corro para llegar a casa. Corro para estar a salvo. Y a medida que vuelo por la calle, la euforia me eleva unos cuantos metros sobre el nivel de la acera. A medida que mis pies se pelean por llegar a mi portal noto que floto y que la felicidad me hincha. Para cuando llego a mi casa, siento que el enorme peso que he llevado a cuestas durante años en el pecho ha desaparecido, la adrenalina me invade y no puedo parar de sonreír. Me echo en cruz en la cama, solo vestida con ropa interior, el tacto de la ropa de cama es suave y me duermo acunada por una increíble sensación de extrema libertad.

 
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Publicado por en 20 abril, 2016 en Relatos

 

Crossover: La Reina de Hielo

Buenas!!
Casi se me olvida colgaros el Crossover que me tocó la semana pasada en el blog de Susana Bielsa (para ver su relato y todas las cosas interesantes que cuelga podeís hacer click aquí: Blog de Susana Bielsa)
Sortea2 me dejó el siguiente desafío:

Relato de fantasía en 3º persona en la que esté nevando y salga un niño que hable, contado en 350 palabras.

 

350 palabras dan para bastante así que os dejo a continuación este pequeño relato de fantasía. Espero que os guste:

imagesDROTTNING

Ásgeir se arrebulló en su abrigo. Había sido un camino largo y difícil, pero ahora se encontraba próximo a su objetivo. Sopló ligeramente la punta de sus dedos, tal y como hacia siempre que quería invocar las llamas que tanto caracterizaban a los de su raza. Sin embargo no pasó nada.

Ýr, la última gran Drottning de hielo. Ella era la culpable. La habían visto aparecer y establecerse en aquella cueva sin importarle lo que sus desatados poderes eran capaces de hacer sobre la tierra que la rodeaba.

Llegó al final del corredor lleno de decisión, ante él se abría una enorme sala llena de hermosos destellos producidos por el hielo. Paseó la mirada hasta encontrar la pequeña figura que estaba sentada de espaldas a él. Volvió su joven cabeza y su pelo prácticamente blanco danzó a su alrededor dejándolo hechizado. Los ojos de un color violeta impactante se clavaron en los suyos.

-¿Vienes a matarme? –preguntó con su voz infantil.

-Sí.

La niña parpadeó sin mostrar ningún sentimiento y volvió a hablar.

-Llevo años viajando. Siempre al norte. Siempre lejos. Siempre sola. Solo… estoy… cansada.

-No te puedes quedar. El frío viene contigo. Demasiado frío.

-Háblame del calor Ásgeir… ¿Cómo es?

El joven no supo cómo había sabido su nombre, solo supo que debía hablar. Y habló. Del verano, de las flores, de bañarse en lagos, del fuego, del hogar, del abrazo de su mujer, de los besos de sus hijos y de todo aquello que le calentaba el cuerpo, el corazón y el alma. Al acabar, Ýr se había acercado algo más a él con curiosidad.

-¿Me dejarás saber qué es el calor Ásgeir? –y le tendió la mano.

Dudó un momento, pero finalmente se la estrechó con suavidad. Entonces solo sintió el vacío. Sintió que volaba y que se quedaba. Sintió nauseas, apremio y alivio. Sintió sueños, y el aleteo de una emoción. Y despertó.

Se hallaba en medio de un círculo de hierba rodeado de escasas placas de nieve. Distinguió el camino a su aldea. Y en sus brazos, descansaba un alegre bebe de pelo blanco y ojos violetas.

 

Hoy no me apetece mucho colgar las fotos del sorteo porque estoy liada escribiendo mi propia novela xD así que os dejo un resumen de lo que tendrá que escribir Carol o Susana, no lo tengo claro:

 

“Una historia drámtica contada en primera persona de 500 palabras y en la que debe salir alguien estornudando y alguien cocinando”

 

Uff!! Yo y el drama no nos llevamos muy bien! Suerte a quien le toque!! ; )

 
2 comentarios

Publicado por en 12 abril, 2016 en Relatos

 

CrossOver semanal + 1 + otro más

Vale sí, soy lo peor del mundo mundial. Soy una mala amiga, una mala cuidadora de fanses, una mala redactora… Buaaaaa T___T con vuestro permiso me autoflagelo luego.

 

 

Resulta que han pasado dos CrossOvers de mis compañeras… y yo no les he hecho ni caso!!!!!!!!!! Aarrrg!!! Ni comparto ni digo ni nah. La verdad es que estos últimos fines de semana he estado fuera de casa, viajando por la geografía española y se me han comido el tiempo libre. pero no os preocupéis!!! Ahora mismo os pongo al día!!!!

 

Empecemos por orden: a Carolina Bensler le tocaba escribir:

 

“Relato de 250 palabras, relatado en la voz que Carol prefiera, de género suspense y en el que debe aparecer alguien con una minipimer y alguien matando a un osito de peluche”

Y la muchacha se curró lo siguiente:

Ris ras, ris ras.

La pequeña Miranda abrió los ojos, despertándose de su siesta vespertina con un sobresalto. Miró en todas direcciones en busca del origen de aquel sonido que había perturbado su sueño, pero no pudo ver nada; la habitación solo recibía un hilillo de luz por el hueco de la puerta entreabierta. Sintió que sus párpados pesaban una tonelada, así que se acomodó y volvió a dormirse.

Ris ras, ris ras.

Otra vez aquel ruido. «¿Qué será?» se preguntó, volviendo a abrir los ojos. Al instante se percató de que su osito no estaba a su lado.

Ris ras, ris ras.

Podía escuchar a su madre en la cocina con el minipimer, seguramente haciendo el delicioso puré de patatas que tanto le gustaba. Pero aquel sonido no lo hacía ella. «¿Y dónde está el osito?»

Ris ras, ris ras.

La curiosidad le picó en la nariz; se incorporó y bajó como pudo de la cama, plantando sus pies descalzos en el suelo. A sus dos años todavía no llegaba al interruptor de la luz, así que abrió la puerta para iluminar la habitación. En el suelo apareció de repente un trocito del relleno de su peluche, pero no había rastro de él.

Ris ras, ris ras.

Esta vez sonó más cercano. Dando pequeños pasitos se dirigió al salón, y allí lo vio: el perro había cogido a su osito de peluche y lo estaba destripando a mordiscos encima del sofá.

Miranda empezó a llorar.

 

Ris ras, ris ras.

 

pobreciiito

pobreciiito

 

Una chulada de micro… ¿No? A mi me ha encantado, la verdad y era de los dificilillos.

Y ahora le toca el turno al mico de Susana Bielsa:

“Relato de Erótica, escrito en 3ª persona, con una extensión de 500 palabras, que transcurra por la tarde y en el que debe aparecer un cura”

 

Susana pensó en levantar ampollas… pero al final se echó para atrás. Con lo que nos hubiera gustado ver a un cura to furcio y cachondón refocilando por ahí. Pero bueno, el resultado de su micro también fue muy bueno:

 

—¡Nekane, te toca!

Siete mujeres se carcajean. La octava, la novia, mira el pastelito erótico con decisión, se agarra las manos detrás de la espalda y se lanza a chupar la nata que recubre su reto. 

La cuadrilla celebra entre risas su despedida de soltera. Aunque la fiesta ha empezado a la hora de comer, ha ido alargándose hasta bien entrada la tarde.

Nekane termina, alza los brazos en señal de victoria y llega a vislumbrar su rostro lleno de nata en el espejo del salón de Maite. El timbre del piso suena; la muchacha intenta limpiarse, pero tres de sus amigas la detienen abalanzándose sobre ella, tapándole los ojos con un antifaz.

—Chicas, por favor…

—Tranquila, Nekane, ¡Antxón está de acuerdo!

Comienza a sonar Anaconda y la muchacha no puede evitar reír. Por lo que puede adivinar tocando, el boy va vestido con un atuendo largo, como si fuera una levita. Nekane se carcajea cuando desliza las manos hasta la nuez del hombre y toca el borde de un alza-cuellos. Una de sus amigas, Begoña, se acerca a su oreja.

—Ya que no os casáis por la Iglesia… ¡nosotras te traemos al cura!

Pisadas, risas, un portazo. La muchacha intenta quitarse el antifaz, pero el striper no la deja.
 

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No os lo dejo entero que este es un poco más largo y el artículo se me va a hacer eterno jejejeje! Para ver el final solo tenéis que hacer click aquí: final relato Susana Bielsa

 

Y por fin!!!!!! Las condiciones de mi relato:

 

Micro relato del género que ella quiera, narrado en segunda persona; debe salir un fantasma y aparecer alguien que grite “¡Socorro!”

 

¿Bastante fácil no? Pues ahí va… La verdad es que me vino enseguida:

 

-¡Socorro! ¡Un fantasma!

No puedes evitar sonreír al escuchar de nuevo esa broma. Cualquiera diría que después de escuchar el mismo chiste un millón de veces, éste, debe de perder la gracia, sin embargo, sigue haciéndote sonreír.

La guía del castillo te conduce junto a los visitantes a los aposentos del príncipe Edward McCarran.

-Y aquí es dónde el príncipe traía a sus conquistas, porque si de algo tenía fama era de ser un mujeriego incorregible. De hecho, la leyenda cuenta que, en realidad, al príncipe lo mató Lady Rose Matheson, una de sus últimas conquistas, al descubrir que éste coqueteaba con una de las sirvientas.

Resoplas ante esa falacia y observas al grupo abandonar el lugar. Con un suspiro, te acercas a la ventana y recuerdas. La verdad es que esa noche bebiste demasiado, la verdad es que te caíste de la muralla, la verdad es que te has quedado atrapado en este mundo, en este castillo, porque jamás llegaste a decirle a la dulce Caroline lo que sentías por ella. Lo cierto es que ahora estás condenado a vagar hasta que la casualidad quiera que te encuentres con una de sus descendientes y puedas, con suerte, hablar con ella.

 

Espero que os haya gustado… a mi me ha encantado, eso que cada vez odio más los micros jajajaja! Y ahora solo falta saber qué le depararán los hados a Carolina Bensler??? Veamos!!!

 

“Relato de 350 palabras, escrito en 2ª persona, de género humorístico y la acción debe pasar en un supermercado y el protagonistas debe estar en un país extranjero”

 

Bueeeeeeno! No es fácil, fácil pero podría ser peor ¿No? Esperaremos con ansias a ver cómo nos soprende!!

 
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Publicado por en 21 marzo, 2016 en Relatos

 

CrossOver X

Hoy no tengo mucho que contaros, así que…… al lio!!!

 

La semana pasada en el sorteo del CrossOver me salió el siguiente reto:

 

“Relato del género que ella desee, escrito en 3ª persona, con una extensión de 200 palabras, que transcurra por la mañana y en el que debe aparecer alguien escuchando música”

 

La verdad que a pesar de ser un relato aparentemente fácil, no tenía ni puñetera idea de qué contar… pero al final las musas (o el trabajo, no sé) me han llevado a desarrollar este pequeño micro (suerte que eran 200 palabras, en este caso me han hecho un favor):

 

PERSPECTIVA

Son las seis de la mañana y está amaneciendo en Malibú. Katrina se mueve al ritmo de la música en la habitación del hotel. Cuando se acaba la canción coge su ipod y lo manipula con las últimas notas resonando todavía. A fuera, el amanecer naranja baña la playa y los rayos de sol se deslizan perezosos iluminando las sábanas blancas de la cama. Abre las puertas  y observa el jacuzzi que preside la terraza. Es una lástima que no tenga pareja, en una situación diferente lo usaría.

Se apoya en la barandilla y cierra los ojos mientras la luz solar le calienta la cara. La brisa y el olor a salitre le hacen sentir bien. Vuelve a abrir los ojos y dirige la vista al mar. Con un suspiro, se da la vuelta y emprende el camino al interior de la estancia mientras se alisa la falda de su uniforme. Algún día se alojará en ese hotel, algún día volverá no como limpiadora, no como la hija de inmigrante que es, sino como huésped. Un día ahorrará lo suficiente y tendrá el suficiente dinero como para probar ese jacuzzi y vivir la vida que quiere vivir.

 

Cómo sabéis, le paso el testigo a Carolina Bensler, veamos que jugada le tiene preparada el destino:

 

“Relato de 250 palabras, relatado en la voz que Carol prefiera, de género suspense y en el que debe aparecer alguien con una minipimer y alguien matando a un osito de peluche”

 

 

Tal y como le he dicho a ella: suerte que es de suspense, sino todo sería muy extraño.

 

Y aquí las pruebas del delito:

 

caracteristicas genero palabras voz

Hasta la próxima amiguitos!

 
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Publicado por en 29 febrero, 2016 en Relatos

 

CrossOver esto… IX?? + Novedades en el libro

Buenas tardes a todos!!!

Ya hemos vuelto con los CrossOvers!! Sí… sé que estáis encantados del a vida y más porque el próximo me toca a mí.

Pero antes de dejaros con la historia que ha creado Susana Bielsa, os quiero hacer un anuncio. Y es que tras mucho mucho meditar, la semana pasada y a raíz del inspirador RA decidí cambiar la portada de TODOS LOS NOMBRES DE IRLANDA. Gracias a Carolina Bensler, he podido, por fin, plasmar con la portada lo que creo que transmite el libro. Además, para celebrar que estoy supercontenta con ella, el libro estará unos días al especialísimo precio de 1€!!!! ¿Es o no es una ganga? Os dejo a continuación la portada. Si hacéis click en ella os llevará a Amazon para disfrutar de la oferta:

 

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Ahora sí, este es un extracto del CrossOver de Susana, que tuvo que escribir un:

Relato de Aventuras, escrito en 3ª persona, con una extensión de 450 palabras, que transcurra en primavera y en el que debe aparecer alguien leyendo un libro del siglo XIX

 

Este es el resultado:

YOMI

Kikyō encendió el incienso.

Varios jirones de humo danzaron entre las luces de las velas y el rostro de la muchacha, que se preparaba mentalmente para lo que debía hacer.

Se ajustó al pecho el peto de mimbre y acero. Procuró que su katana estuviera afilada antes de colocarla sobre sus nervudas manos y deseó la bendición de sus ancestros. Con un sutil giro de cara, sus ojos rasgados fijaron la mirada en el reloj: pasaban diez minutos del día del florecimiento de los cerezos.

Depositó a su lado la katana y se aferró a la sabiduría de sus familiares: un manuscrito actualizado durante cientos de años (siendo su versión más moderna del siglo XIX). Releyó los kanjis, acariciando las ilustraciones que decoraban las páginas: al morir Izanami durante el parto de Kagutsuchi, su esposo Izanagi descendió a Yomi para devolverle la vida. Sin embargo, su mujer ya se había alimentado con los manjares de Yomi, convirtiéndose en un cadáver putrefacto. Izanagi rompió las reglas del inframundo y su matrimonio, despertando la ira de Izanami y procurando una maldición: la muerte de mil inocentes al día, seres arrebatados del mundo por los esbirros de ella.

Una última mirada al reloj. Kikyō se levantó y empezó a apagar velas. Debía dirigirse al monte Hiba: la entrada a Yomi.

 

La historia no se acaba aquí, así que si queréis continuar leyendo, como siempre tendréis que visitar su BLOG.

 

Y como os he dicho antes… esta vez la pelota está en mi tejado y Sortea2 se a portado muy muy bien comigo (Ya que no gano un PUTO sorteo de Facebook, RA o a cualquier cosa que me presente, por lo menos los hados de la escritura me tratan bien). La semana que viene tendré que publicar un relato así:

 

Relato del género que ella desee, escrito en 3ª persona, con una extensión de 200 palabras, que transcurra por la mañana y en el que debe aparecer alguien escuchando música

 

Y aquí las pruebas del delito:

Elementos

Género (1) Palabras (1) Voz (1)

 

Hasta la semana que viene pequeñines!!

 
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Publicado por en 22 febrero, 2016 en Relatos